Energía neoyorquina, estética que funde los 80, 90 y 2000. Un sueño entre lo real y lo despierto. El 17 de noviembre nos acerca una nueva era de la mano de Zara y Ludovic de Saint Sernin.
Una nueva cápsula con una estrategia muy clara: Zara busca plantarse como una casa de moda. Refuerza su apuesta por creadores de peso con una visión de diseño exigente. Una sinergia entre los ideales creativos del diseñador, los propios ideales de la cadena y los del estudio de diseño de Zara. Una colaboración que refuerza al diseñador, dejando claro que su presencia en la industria está pisando cada vez más fuerte, impulsándolo ante la audiencia global y contribuyendo a afianzar esta nueva y aspiracional era de la cadena como casa de moda, uno de los grandes objetivos desde el 2022.
Un mix entre la chica que hace fila para entrar a un nightclub, un chico queer que va a una cena en el centro de Brooklyn y una modelo que sale del backstage con un abrigo que no es de ella. Los 80, los 90 y los 2000 neoyorquinos entraron a la firma principal de Inditex mezclándolos con el hedonismo actual. El diseñador creó una cápsula inspirada en club culture, minimalismo y erotismo elegante.
Prêt-à-porter, calzado y accesorios con una propuesta sólida y versátil que llevan la esencia del diseñador. No se limita a una categoría de género, refleja la forma fluida de Ludovic. El armario perfecto, pensado para que todo el mundo pueda usar y llevar prendas de calidad. Mallas metálicas ligeras, piel, lana satinada y satén de seda. Prendas para sentirse deseado, sensualidad contemporánea, con un lenguaje visual muy marcado: telas que caen sobre la piel, metal frío, satén que parece húmedo y transparencias que insinúan sin vulgaridad.
¿Por qué Ludovic de Saint Sernin?
Nacido en Bélgica con una estética muy sensual, elegante y transgresora. Con una extensa trayectoria en la industria de la moda, tanto en el prêt-à-porter como en la alta costura. Formó parte del equipo de Dior, Jean Paul Gaultier, YSL, entre otros. Motivado por códigos queer y propuestas con una carga muy física: piel, transparencias, cuero, mallas metálicas, etc. Pero sin olvidar la emoción: para él las prendas no solo se ven, también se sienten. La moda no es disfrazarse, es dejarse ver.
Identidad queer y mainstream
Los diseñadores de nicho con un universo estético sensual y queer no son los conceptos más vinculados a la cadena española. A través de esta colaboración se genera un puente entre lo independiente y lo masivo, lo queer y lo mainstream, el lujo y la accesibilidad. Cada prenda refleja la fluidez de género y la sensualidad elegante que caracteriza a Ludovic, mientras se adapta a la amplitud de públicos de Zara, llevando una visión de moda transgresora a la audiencia global sin perder autenticidad.
Dos iconos a la cabeza
Dirigidas por Gordon von Steiner, las icónicas referentes del fashion underground, Amelia Gray Hamlin y Alex Consani, encabezan la campaña de la cápsula. Evocando los sueños lúcidos, el calor nocturno, el brillo metálico y la seducción suave, representan y refuerzan la mirada queer y libre del diseñador. Sus poses y gestos transmiten confianza y libertad, fusionando la esencia de la noche neoyorquina con el espíritu de un armario inclusivo y versátil. Cada imagen se convierte en un manifiesto visual de sensualidad y modernidad, conectando directamente con la filosofía de la colección.
Zara y Ludovic nos recuerdan que la moda no es solo ropa: es actitud pura y dura. Un salto del diseño de nicho a lo mainstream, llevando a lo alto la estética queer, sensual y elegante sin esfuerzo.


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