MODA EN TIEMPOS DE FANDOM: LOS OUTFITS TAMBIÉN CANTAN 

Lentejuelas, brillos, remeras deportivas oversized, 70’s vibes, cuero, transparencias, flecos, uniformes de porristas y miles de guiños que buscan representar el estilo de sus artistas favoritos. Antes se priorizaba la comodidad, el poder saltar, cantar, gritar y bailar sin pensar en la ropa, solo en disfrutar.

Hoy los outfits se planifican y representan un fandom. Las boas para el Love on Tour, los friendship bracelets de las Swifties, la ropa deportiva y sensual para bailar con Tate McRae o el cuero y las remeras estampadas en los conciertos de rock. Los fans buscan representar su conexión con los artistas y ser parte de una comunidad.

Cuando pensamos en los conciertos de antes, automáticamente se viene la imagen de mucha gente en jean y camiseta, con una mochila o bolso pequeño colgado. Gente amontonada, tratando de adelantarse entre la multitud para perderse en la música y disfrutar.

Antes, los atuendos estaban en un segundo plano: primaba la comodidad. Se podía ver alguna que otra camiseta con logos de la banda o del artista que tocaba, pero no se iba mucho más allá. Las conexiones entre artista y fandom se daban con interacciones: la voz del público se alzaba a través de gritos y pancartas. Ahora, se va más allá.

Hoy en día, no solo se compran entradas para un concierto (lo que implica grandes filas virtuales y mucha tensión); apenas se consigue una, el primer comentario que surge después de la euforia es: hay que pensar el outfit.

La comodidad pasa a un segundo plano. Se busca formar parte de un universo, de sentir una conexión que va más allá de la música. Cada artista tiene su mundo estético, y sus fans lo refuerzan con cada prenda y accesorio.

Uno de los primeros fandoms que viene a la mente cuando hablamos de universos estéticos son las Swifties. Es fácil recordar sus vestidos de lentejuelas, los bodies coloridos, el negro y los accesorios con serpientes, o vestidos y corsés en blanco o negro. Videos y fotos de Swifties representando una de las 11 eras de Taylor llenaron redes sociales y programas de televisión durante el 2024. Pero si hay algo que todos recuerdan, son los famosos friendship bracelets, accesorios icónicos que simbolizaban la unión y el poder del fandom. Tanta magnitud tomaron, y tan importante fue su presencia, que hasta el staff de los estadios recibía e intercambiaba pulseras con las fans. El fandom hablaba, y dejaba claro que la unión iba más allá de la música, como la artista lo expresa en sus canciones.

Si vemos un gorro de cowboy rosa con plumas y boas, ya sabemos de quién hablamos. Los outfits con vibes nostálgicas de los 70’ remiten automáticamente al fandom de Harry Styles. El artista se ha convertido en un ícono de la moda con sus looks arriesgados, románticos y coloridos. Sus fans no se quedan atrás: crean looks iconic donde reflejan fielmente el estilo del cantante.

La bailarina y cantante Tate McRae deja su impronta y estilo en cada escenario, y sus seguidoras la acompañan con una estética deportiva y sensual: camisetas oversized con microshorts o pantalones anchos. La esencia de bailarina sensual se ve en cada atuendo, reflejando el espíritu y universo de la artista.

En el mundo hispano, la cantante española Aitana busca reflejar su estética en cada concierto, y ha tomado la iniciativa de incluir a su fandom. Con un simple video en TikTok, dejó un dress code para su gira Alpha: un color de la paleta del álbum por ciudad. Dejó inspiración con fotos y alentó a que cada fan cree su outfit. Hoy, en su nueva era Cuarto Azul, vemos cómo esa estética se mantiene: todos llevan algo azul, desde un pañuelo hasta un look monocromático completo.

Si miramos hacia atrás, podemos ver que esta tendencia no es nueva: solo ha crecido. Incluso fuera del mundo pop, los metaleros y rockeros siempre siguieron un dress code. El cuero, las tachuelas o los pañuelos en la cabeza representaban su universo estético. No era algo explícito ni tan pensado como hoy, pero también era una forma de identificarse con el artista y sentirse parte de algo más grande.

Vivimos en una era donde las redes sociales y la cultura fandom han sabido cambiar las reglas del juego. Los fandoms se manifiestan y demuestran su unión a través de acciones. Y eso se ha visto reflejado en la moda.

Los reels de Get Ready With Me, los Do It Yourself o los reportajes sobre los diferentes outfits que crean las fans inundaron las redes sociales. La era digital ha vitalizado esta nueva forma de interpretar a los artistas, y ha generado incluso cierta presión por estar a la altura. Los fans ya no solo sienten la necesidad de saber cada letra: ahora sus outfits deben reflejar la identidad de su ídolo, y de cómo ellos mismos se ven representados.

La música ha dejado de ser lo único que representa a un artista. Ya no solo se lo va a ver: se lo acompaña. Sus fans forman parte del espectáculo. La ropa se ha vuelto un código compartido, una forma de conectar con los otros y con uno mismo.

El escenario ya no termina donde empieza la valla. Ahora está en la entrada, en la fila, en el staff, en la platea y hasta en las fotos de cada fan. En cada outfit hay una historia, una emoción y una canción que se canta sin abrir la boca.

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